Aaron Cresswell, la esencia de Boleyn Ground

Aaron Cresswell, la esencia de Boleyn Ground

Aaron Cresswell es hoy en día uno de los jugadores más infravalorados de toda la Premier League. Tras comenzar su carrera en el Tranmere Rovers de su Liverpool natal, y pasar por las filas del Ipswich Town, llegó a un West Ham que tenía como guarida el mítico Boleyn Ground. En el barrio de Upton fue donde los “hammers” vieron los primeros pasos de Aaron Cresswell en la élite. Hasta hoy en día, convirtiéndose en el dueño de la banda izquierda del nuevo hogar del West Ham, el Estadio Olímpico de Londres.

 

De “los otros” de Liverpool al West Ham

Su carrera futbolística comenzó en el catalogado como “tercer club” de Liverpool, Tranmere Rovers. Corría el año 2008 cuando un joven Cresswell fue llamado al primer equipo de los rovers, lugar en el que pasaría tres temporadas defendiendo los colores del modesto club. Durante esos tres años destacó por su gran capacidad ofensiva y su gran facilidad para dar asistencias, tal fue su rendimiento que el Ipswich Town de EFL Championship se interesó en el lateral inglés.

Tuvo que dar el paso y decir adiós a su querida Liverpool, llegando a Ipswich en la temporada 2011/12. Su gran rendimiento en League One le sirvió para tener un impacto inmediato en los onces del club del condado de Suffolk, jugando 46 partidos y repartiendo 6 asistencias en su primera campaña.

Tres exitosas campañas en Ipswich antes de llegar a la Premier League de la mano del West Ham. El lateral se hizo dueño de la banda izquierda del club de la EFL Championship, ya que acabó con 138 partidos jugados en Ipswich, regalando 25 asistencias y convirtiéndose en uno de los ídolos de la afición de los “Tractor Boys”.

Tras seis temporadas en las divisiones inferiores inglesas, el de Liverpool llegaría a la categoría dorada del fútbol inglés. Boleyn Ground ya esperaba a su nuevo lateral izquierdo.

 

Aaron Cresswell, ídolo en Boleyn Ground

Llegó a un West Ham necesitado en banda izquierda, y el inglés no iba a desaprovechar la oportunidad de mostrar al mundo de qué pasta estaba hecho. En su primera campaña con el club dirigido por Sam Allardyce en aquel entonces, fue titular indiscutible. Jugó todos los minutos de las 38 jornadas de la liga, en los que repartió 4 asistencias y marcó 2 goles.

Su segundo año en Londres empezaría con la noticia del traslado del West Ham al Estadio Olímpico de Londres. El mítico Boleyn Ground, casa del West Ham durante 113 años, iba a ser derribado. Un curso parecido a la anterior en cuanto a rendimiento estadístico, pero no tuvo nada que ver en su forma de jugar.

 

 

El de Liverpool había conseguido esa madurez necesaria para ser un fijo en Premier League, y gracias a esto fue premiado con el “Hammer of the year”, el premio a mejor jugador del West Ham. Se había convertido en dueño de la banda en Boleyn Ground, y todo indicaba que iba a seguir siéndolo en la nueva casa.

Tal fue su rendimiento esa temporada que Gareth Southgate lo premió haciéndole debutar con la selección inglesa. El 15/11/2016 debutó con los “three lions” ante la selección española.

 

¿Cambio de estadio, cambio de posición?

El cambio de estadio no le sentaría del todo bien a Aaron Cresswell, ya que en la primera temporada, el lateral estaría apartado del terreno de juego durante tres meses por una lesión de rodilla. Pero en su vuelta siguió siendo titular indiscutible, y quitarle el puesto estaba caro.

Tras la lesión, el West Ham decidió fichar a alguien que le diera competencia a Cresswell. Desde Olympiacos llegaría Arthur Masuaku, y hasta la campaña 2018/19 no consiguió quitarle el puesto durante un tiempo al de Liverpool.

El rendimiento de Cresswell se mantuvo bastante parejo durante los siguientes cursos, hasta que en la 2019/20 a David Moyes se le ocurrió probarlo de tercer central en una 5-3-2. La idea tan solo duró 4 partidos, ya que el momento de forma del lateral suplente, Arthur Masuaku, le daba constantes quebraderos de cabeza al técnico escocés.

En la presente temporada parece que la idea de tercer central ha vuelto con fuerza, de 22 partidos, 11 los ha jugado ahí y su nivel no se ha visto afectado. Acompañado de un buen rendimiento de su compañero Masuaku, y una gran solidez defensiva junto a Ogbonna, Soucek, Balbuena y compañía, el West Ham marcha actualmente séptimo en Premier League.

 

 

Aaron Cresswell en el West Ham: ¿Cómo juega?

Aaron Cresswell es ese tipo de jugador que no necesita brazalete para ser capitán, su veteranía aporta mucho a la zaga londinense. En un West Ham con un estilo de juego ofensivo basado principalmente en los centros laterales y la velocidad de sus jugadores de banda, Cresswell destaca por su capacidad de colgar el balón al área.

Actuando de lateral destaca por su capacidad de conducir el balón por banda y por sus asistencias tras centro o a través del balón parado. Cuando actúa de central suele ser él quien se encarga de sacar el balón desde la zaga al centro del campo. Esta temporada ya suma 5 asistencias y sigue siendo igual de importante que el día que llegó, o incluso más.

Es un jugador que también resalta por sus desplazamientos en largo. Sin embargo, sus grandes virtudes son su disciplina y su liderazgo. Liderazgo que se ha ganado a pulso tras siete años en el vestuario de los “hammers”, en el que no ha parado de mostrar su compromiso por la camiseta y su lealtad a una afición acostumbrada a remar en pro de su equipo.

Quién le iba a decir al West Ham que aquel chico de Liverpool que ficharon al Ipswich Town iba a ser tan importante a lo largo de los años para su club. Aaron Cresswell, gracias a sus méritos y sus más de 200 partidos, ya se ha convertido en leyenda del West Ham, un lateral fiable y disciplinado al que aún le quedan muchas carreras por la banda del Estadio Olímpico de Londres.

 

 

Al-Sadd: gas, petróleo y tiki-taka

Al-Sadd: gas, petróleo y tiki-taka

El Al-Sadd Sports Club, escuadra catarí entrenada por la leyenda del fútbol español Xavi Hernández, puede presumir de ser uno de los planteles más en forma de todo el planeta. Los de Doha, ”emires” del balón en el Golfo Pérsico, hacen las delicias de los jeques al son del tiki-taka.

 

Del folio al estadio: así surgió el Al-Sadd

Todo adolescente enamorado del fútbol se ha pasado alguna que otra clase de instituto empapando sus hojas de utópicas alineaciones para su equipo. Lógicamente, eres consciente de que la delantera del Sporting nunca va a estar compuesta por Ronaldinho, Ronaldo y Messi, pero fantasear siempre será más entretenido que hacer matrices o analizar sintácticamente una frase.

A unos mares de aquí, en la ciudad de Doha, un grupo de chicos cumplió un sueño parecido al parafraseado en las primeras líneas. De hecho, uno bastante mayor. Corría el 1969 cuando Nasser bin Moubarak Al Ali, representante de esa pandilla, contactó con el jeque Jassem bin Hamad con el propósito de que este les autorizara para crear un equipo de fútbol. Para regocijo de los muchachos, este dio el visto bueno solo unos meses más tarde.

Soñar en grande. Típica frase de motivación que incluso te cabrea leer, pero que en esta bonita historia sirvió a unos chavales del barrio de Al Farij para levantar los cimientos de uno de los primeros ”rascacielos” de la jungla de asfalto en la que se ha convertido Doha. Así se originó el Al-Sadd Sports Club, el equipo más laureado de Qatar y uno de los califas de la pelota en Oriente Medio.

 

El Al-Sadd lleva la corona

Son varias las competiciones que se llevan a cabo en Catar a lo largo de un año natural. Como en todos los países, los cataríes cuentan con una Liga. En esta compiten 12 equipos, nadie desciende y los tres primeros disputan la AFC Champions League, la ”Champions Asiática” para entendernos un poco mejor. También cuentan con una copa. Mejor dicho, con tres. La Copa Crown Prince, similar a la Copa del Rey en España, es la primera.

Otra de ellas es la Copa del Emir, conquistada precisamente hace poco más de un mes por los alumnos del profesor Xavi Hernández. La más novedosa es la Copa de las Estrellas, creada en el 2009. La que mayor valor tiene de estas tres es la Copa del Emir, razón por la que su ganador se enfrenta al campeón de liga en la Supercopa Catarí. Este último galardón también pertenece al Al-Sadd actualmente.

Desde su aparición, el Al-Sadd no ha dado tregua a sus máximos competidores. Con 14 títulos de liga y 16 de Copa del Emir, los de Doha son los que llevan la corona en Catar. Su antagonista, el Al-Rayyan, al que dirige el mítico Laurent Blanc, cuenta con seis y diez menos, respectivamente.

 

 

Las claves del éxito continental

Sin embargo, el mayor logro de nuestros protagonistas de hoy no es otro que haber sido el único club del país en alzar la ya citada AFC Champions League. Se la ha agenciado en un par de ocasiones. La última de estas, en 2011, tras doblegar en la tanda de penaltis al Jeonbuk Hyundai Motors, de Corea del Sur. Este hito permitió al conjunto árabe clasificarse para el ”Mundialito” de Clubes, del que fue apeado por el FC Barcelona en semifinales. Quizás la derrota más dulce de su historia.

Pese a su imponente palmarés, una de las claves del Al-Sadd reside en su gozosa condición económica. A todos nos resultará familiar el apellido Al Thani, ¿verdad?. Así se le llamaba al jeque árabe que aterrizó en Málaga para encumbrar a los de la Costa del Sol y, solo unos años después, hundirlos en la absoluta miseria. Un pariente suyo es precisamente el propietario del Al-Sadd: Mohammed bin Hamad bin Khalifa Al Thani. Miembro de la Casa Real del país arábigo y hermano del Emir, este multimillonario es el responsable de que este club polideportivo se mantenga en la cima del país que acogerá el próximo Mundial de Fútbol en el 2022.

 

 

Unos jeques locos por el tiki-taka

Raúl González Blanco, el que nunca hacía nada, fue quien abrió la veda. Los de Doha consiguieron su contratación el 13 de mayo de 2012, provocando un auténtico ”boom” mediático y situando a Catar en el radar balompédico. Los jeques, encantados con la labor del español en su andadura por el desierto, nos arrebataron a otro de los bajitos tres años más tarde. Xavi Hernández, tras una calurosa despedida en Barcelona, hacía también las maletas para irse al Al-Sadd, con el que disputó cuatro temporadas como jugador y del que ahora es entrenador.

Con el de Terrassa a los mandos, el Al-Sadd ya ha levantado tres trofeos: una Copa Emir, una Crown Prince y la Supercopa. La liga, que se les resistió el año pasado, ya está en camino. Los del técnico catalán, comandados por el delantero argelino Bounedjah y un Santi Cazorla del que poco se puede añadir a estas alturas, son líderes con 41 puntos, 13 más que el Al-Duhail, que es segundo. En 15 jornadas, sus cifras son demoledoras: 13 victorias y 2 empates, viendo puerta en 60 ocasiones y concediendo únicamente 10 dianas.

El tiki-taka ha calado hondo en el Golfo Pérsico. Los jeques, ensimismados con aquella España que se hizo monarca de la pelota en aquellos maravillosos ”años 10”, son ahora los que disfrutan de las migajas de ese fútbol de posesión al borde de la extinción.

 

 

Nico González, el sol albiceleste que brilla en la Bundesliga

Nico González, el sol albiceleste que brilla en la Bundesliga

Hace tiempo que el sol no brilla en Argentina. Desde 1986, la hinchada albiceleste desea ansiosa la conquista de otra Copa del Mundo y más, después de aquella final perdida ante Alemania en 2014 en el Estadio de Maracaná, sin mencionar la de 1990 antes el mismo rival en el Olímpico de Roma. Con grandes de sus estrellas en la recta final de sus carreras, ha aparecido una figura ofensiva que es el nuevo rayo de luz para el futuro de Argentina. Un rayo llamado Nico González, que vislumbra en la Bundesliga en el Sttutgart de Pellegrino Matarazzo y en el futuro proyecto de Lionel Scaloni en la selección.

 

¿Quién es Nico González?

Nicolás González es un joven atacante de 22 años nacido en el nordeste de Buenos Aires, en la ciudad de Belén de Escobar. Con 6 goles y 2 asistencias, es una de las piezas fundamentales del Sttutgart, realizando actuaciones de escándalo ante los equipos referentes del fútbol alemán, como el Borussia Dortmund o el Borussia Monchengladbach. Pero… su historia no ha sido fácil.

 

El pequeño Nico al que no prestaban atención

Con tan solo 5 años, ya destacaba en los equipos de su ciudad, como el Sportiva Escobar y el Club Belén. Tal fue su impacto, que más adelante, River Plate se hizo con sus servicios pero no apostaron fuerte por él, relegándolo a los campeonatos infantiles o indoors. Su madurez para observar el entorno que le rodea y su impulsividad, le llevó a abandonar la disciplina de los millonarios.

“No me prestaban atención, se me quitaron las ganas de ir. Más tarde estuve en Platense y pasó lo mismo”, aseguró Nico González en una entrevista en La Nación.

 

El momento en el que Nico González casi deja el fútbol

Es entonces cuando se presenta la oportunidad de Argentinos Juniors. Actualmente, Nicolás mide 1,80 m pero su altura en la adolescencia era más baja y muchas veces, era descartado por este motivo. En “El Bicho de La Paternal” no le pusieron impedimento. Sin embargo, surgió otro problema: abandonar el fútbol. ¿El motivo? Viajar casi tres horas en transporte público porque al seguir viviendo con sus padres, se tenía que desplazar desde Escobar hasta Buenos Aires.

 

 

Y sumado a esto, con 14 años siempre partía desde el banquillo de suplentes, otro condicionante para que la moral de ‘Turbo’ estuviese por los suelos. Pero el actual seleccionador de la sub 20 y sub 23 argentina, Fernando Batista apareció como figura clave en su decisión final de quedarse en Argentinos.

 

Gabriel Heinze, su mentor

El mítico central fue el hombre clave para el despegue de Nicolás como futbolista profesional. El “Gringo”, ex defensa del Manchester United o el Real Madrid, le dio la polivalencia que tiene hoy como futbolista. Le probó de delantero, de extremo, de carrilero y en el sector izquierdo de la defensa.

“Es el mejor entrenador que he tenido, un día me agarró y me dijo: “Ya tendrás tiempo para ir de tiendas, salir a bailar o conocer a la chica de tus sueños, primero dedícate al fútbol, que te va a dar mucha satisfacción”, relató Nico en una charla con TyCSports.

 

 

Tal flechazo tuvo esa relación, que Nico marcó 11 goles en 47 partidos, llamando la atención a equipos potentes de Europa. La puja se la llevó el Sttutgart, que con 8 millones y medio de euros certificaron la llegada a la Bundesliga de una de las promesas más esperadas del fútbol argentino.

 

Nico González, ampliando los ritmos latinos

Nico aceptó el desafío y aterrizó en un club que en sus últimas décadas, ha tenido grandes futbolistas latinos, como los mexicanos Pavel Pardo y Ricardo Osorio o el hispano-alemán Mario Gómez. En su primera campaña, el VfB Sttutgart descendió y Nico, a pesar de jugar 32 partidos, no pudo demostrar su nivel. En cambio, “Los Suabos” solo estuvieron un año en la Segunda División y en parte, fue gracias al argentino. 14 goles y 3 asistencias fueron claves para el retorno de “Los Rojos” a la Bundesliga.

“Mi proceso de adaptación fue difícil por el idioma. Pero mis compañeros Santiago Ascacíbar y Emiliano Insúa me ayudaron mucho en este aspecto. Ahora, tengo a Mateo Klimowicz, que es una gran fuente de ánimo para mí y más cuando su padre jugó en equipos como el Wolfsburgo,  el Borussia Dortmund o el Bochum”, reconoció Nico

En la presente temporada, tras perderse las primeras jornadas de Bundesliga por una lesión en la cadera, ha encontrado un estado de forma óptimo. Lo demuestran sus cifras y su impacto en el liderazgo ofensivo del VfB Sttutgart.

 

 

¿Cómo juega Nico González?

Su posición natural es la de extremo izquierdo pero con una polivalencia completa, hasta de delantero centro. Nico se presenta como ese futbolista que en el plano ofensivo agita la coctelera de forma brillante, con una chispa que es rodeada por su calidad y su electricidad, destacando sus arrancadas desde la línea de banda. Además, es inteligente en los desmarques y muy activo a la hora de ofrecerse para recibir la pelota en todas las zonas de ataque. De hecho, es el jugador que más dispara de la plantilla, con una media de 3,2 disparos por partido.

Por otro lado, cuando el Sttutgart juega en fase defensiva, Matarazzo emplea el 3-5-2. En este sistema,  Nico es posicionado como carrilero, aspecto que se pudo ver en los últimos partidos de Argentina, ante Paraguay y Perú, en los que anotó 2 goles.

Caracterizado por su impulsividad, necesita madurar su concentración para evolucionar como futbolista. Ese carácter emocional hace que sea a un atacante que puede revolucionar un partido o que se desconecte por completo.

En definitiva, Nicolás González se mueve por su exquisitez en el campo y sus precipitaciones en los despachos. Eléctrico en ambas facetas, será importante que tenga un entrenador que confíe en él para que muestre su mejor versión. Ya quiso abandonar el VfB Sttutgart en verano (tiene contrato hasta 2024) y el Tottenham ha iniciado conversaciones con él. Mientras, “Speedy González” (su primer apodo) sigue mostrando una galería de detalles interesantes en uno de los equipos más atractivos de ver en la Bundesliga y por eso, es protagonista en El Otro Balón.

 

Javi Galán, la hormiga atómica del Huesca

Javi Galán, la hormiga atómica del Huesca

Como si de la misma hormiga atómica se tratara, Javi Galán es todo potencia y velocidad por la banda izquierda del Huesca, un sector que está disfrutando de uno de los máximos regateadores de La Liga Santander.

 

De Flecha Negra para el mundo

Natural de Badajoz,empezó jugando en el Flecha Negra como extremo izquierdo durante la temporada 13-14, uno de los equipos de fútbol base que ha formado a jugadores como Fernando Pacheco (Deportivo Alavés) o Waldo Rubio (Real Valladolid).

Tras destacar de forma sobresaliente en el equipo de su ciudad, ponía rumbo al Córdoba la campaña siguiente para disputar partidos con la cantera y continuar creciendo como futbolista, una cantera que se le quedó corta por su proyección meteórica.

Ascendiendo a La Liga Smartbank en la 16-17, Galán alternaba partidos de la cantera con el primer equipo, hasta debutar en la jornada 17 ante el Reus en la misma temporada y comenzar un despegue futbolístico que no ha llegado a su fin.

Llegó la 17-18, y nadie se esperaría lo que el badajocense demostró en su segunda toma de contacto con el fútbol profesional. Como si de un vendaval se tratara, demostró una facilidad insultante para desenvolver su juego, tanto para llegar a línea de fondo y generar peligro, como para contribuir defensivamente. Disputando un total de 3246 minutos en 40 partidos, fue el máximo regateador en la temporada con 132 (vía AS), siendo determinante para lograr la permanencia del equipo andaluz.

Tras esa espectacular campaña, equipos como Huesca, Eibar, Las Palmas… se interesaron en el joven lateral, siendo el altoaragonés el que consiguió hacerse con sus servicios.

 

Huesca y Javi Galán: amor a primera vista

Aterrizando en casi la otra punta de su tierra natal, la historia entre Javi Galán y el conjunto de Aragón, se puede definir como un flechazo de amor a primera vista. A mitad de temporada, durante el mercado invernal, fichaba el lateral izquierdo para ponerse a los servicios de Francisco Rodríguez y Leo Franco, respectivamente. Su primer contacto con el fútbol profesional y debut con el equipo, fue en la jornada 22 ante el Valladolid, donde el equipo consiguió la victoria.

Los 16 partidos restantes de temporada, menos el del Deportivo Alavéspor sanción, los disputó como titular, teniendo un impacto inmediato en el equipo y categoría. Su facilidad para aclimatarse a las diferentes situaciones del juego, ayudó al equipo tanto en ataque como en defensa, acumulando 1.440 minutos y 2 asistencias.

Pesos pesados como el “Chimy” Ávila, Cucho Hernández, Gonzalo Melero o Enric Gallego, abandonaron el equipo tras descender a La Liga Smartbank. Sin embargo, la llegada de Míchel le dio otro estilo al equipo, uno más ofensivo, funcionando como un bloque unido. Dicho estilo no tuvo mejor resultado por la regularidad mostrada y resultado final. Un equipo nuevo conseguía proclamarse campeón de liga, ascendiendo de nuevo a La Liga Santander y con un Javi Galán dispuesto a mostrar su nivel en la máxima categoría del fútbol español.

 

 

Javi Galán, uno de los mejores regateadores de La Liga

Arrancaba la temporada 20-21 para el Huesca en su vuelta a Primera División, pero con Míchel al mando del timón. Mostrando un juego ofensivo, logró puntuar ante equipos como Villarreal, Atlético de Madrid o Granada, pero dejando a su paso las victorias que tanto hacen falta. A pesar de los inicios, Javi Galán ha sido imprescindible para el equipo, jugando como titular en las 20 jornadas del campeonato.

El extremeño es una pieza insustituible en el esquema y con lo que muestra en el terreno de juego cada partido no es para menos. Características como su endiablada velocidad que le permiten llegar a línea de fondo con bastante soltura, su capacidad de trabajo para defender independientemente del rival, hasta su criterio cuando tiene el balón en los pies, hace que el lateral sea un pilar fundamental de un Huesca que se tambalea.

Tal es su trascendencia en el equipo, que ya existen rumores de clubes interesados en él. Además, los aficionados oscenses saben de primera mano que tienen un gran jugador en la plantilla y que su evolución en el terreno de juego se evidencia con más claridad. Desde cosas simples como levantar la cabeza para analizar la situación y decidir la mejor opción para construir la jugada, hasta elegir el “timing” para incorporarse al ataque, una mejora que va a más cada jornada y que el Huesca necesita para soñar con la salvación.

Con un promedio de 3 regates por partido (vía sofascore) es el segundo jugador que más regates completa de toda La Liga con un 77% de acierto, estando por detrás de nada más y nada menos que Messi. Esta característica define a la perfección qué tipo de jugador es: un pequeño trabajador del equipo que presume de virtudes que están al alcance de muy pocos.

 

 

¿Cómo juega Javi Galán?

La llegada de Pacheta ha supuesto un cambio en la disposición táctica, algo que no ha afectado al rendimiento del lateral. Javi Galán ocupa el carril izquierdo en la formación 3-4-3, una que le permite desplegarse en ataque al ocupar el extremo posiciones interiores y poder replegar con más libertad al tener a un central cubriendo su espalda. Hasta el momento no se ha desplegado tanto, algo lógico con el nuevo esquema, sin embargo, por simple naturaleza, este va a favorecer a los carrileros como él, algo que debe aprovechar para contribuir al objetivo del equipo.

Más allá de la disposición táctica, Galán presume de un tren inferior poderoso que le permite ser veloz como un guepardo en un breve espacio de tiempo, algo que utiliza a la perfección tanto para atacar como defender. Además, su corta estatura le favorece tener mayor potencia en la zancada, sabiendo utilizar el cuerpo para proteger el cuero y generar ocasiones ventajosas.

Javi Galán es la pieza del equipo que más hace falta, que más se nota si no está y es su presencia y características de juego, lo que necesita el Huesca para conseguir la salvación, una que pasa por las botas de un jugador que evoluciona a pasos agigantados y que ya es pretendido por varios clubes de primer nivel.

 

Pedro Díaz, un pianista en El Molinón

Pedro Díaz, un pianista en El Molinón

Pedro Díaz es uno de los últimos proyectos del Sporting de Gijón y está destacando con creces en La Liga Smartbank. El canterano está liderando a su equipo con tan solo 22 años y es uno de los responsables del gran momento del equipo asturiano. Seguramente pronto se le vea en La Liga Santander, ya sea de la mano del Sporting de David Gallego o en otro equipo.

 

Ilusionando desde Mareo hasta el Molinón

El futbolista asturiano es un producto de Mareo desde pequeño. El de Siero comienza a entrar en dinámica del filial en la 14/15, donde disputa 5 partidos en Segunda B en las últimas jornadas con 18 años.

Los minutos que disputa van creciendo de manera progresiva hasta que en la 17/18 termina de explotar con el Sporting B, lo que le permite debutar con el primer equipo en Copa del Rey ante el Reus. A partir de la temporada pasada se asienta en La Liga Smartbank y se convierte en un titular habitual en el centro del campo junto a Javi Fuego, ocupando el puesto dejado por Nacho Méndez, otro canterano que venía de hacerlo bien el curso anterior pero que había bajado el rendimiento.

A pesar del cambio de entrenador y la situación complicada que vivía el equipo, que aspiraba a más que la mitad de tabla con el regreso de canteranos como Manu García, Pedro Díaz es capaz de sobreponerse y ser una de las revelaciones del curso. Es cierto que el asturiano viene prometiendo mucho desde categorías inferiores y ya ha estado en alguna prelista de la selección española sub 21, pero su explosión definitiva se está produciendo ahora.

 

 

Pedro Díaz, jugando en un parque llamado El Molinón

La campaña anterior Pedro Díaz era un centrocampista un tanto incompleto, como era normal por su corta edad. Sabía hacer muchas cosas pero casi ninguna de forma brillante, no destacaba en por nada especialmente. Lo que ha sorprendido más es que este curso ha dado el paso definitivo para convertirse no solo en el jugador referencia del Sporting de David Gallego, sino en uno de los mejores centrocampistas de La Liga Smartbank. De hecho, el Sporting ya trabaja en su renovación, ya que su contrato acaba en 2022.

Pedro Díaz tiene el talento en la sangre. Aunque no tiene una familia con pasado futbolístico como otros jugadores, su padre es José Díaz, un reconocido fotógrafo que estrenó un documental en Netflix llamado “100 días de soledad” en el que se puede ver brevemente al propio Pedro. Quizás por ello no le den vergüenza las cámaras y sea uno de los habituales en las ruedas de prensa del equipo, muestra también de su madera de capitán.

 

 

¿Cuál es su encaje en el Sporting en su lucha por el ascenso?

David Gallego suele apostar por un 4-2-3-1, donde Pedro Díaz puede ocupar dos posiciones. Lo más normal sería que jugara de acompañante del pivote como ya ha hecho en otras temporadas y donde tiene más margen de crecimiento, pero ante la ausencia de Manu García en algunos partidos o la irregularidad de los jugadores de banda, Pedro Díaz ha jugado en la mediapunta por detrás de Djuka, que con su agresividad en el desmarque le limpia muchas zonas cercanas al área para luego romper desde segunda línea.

Normalmente el español está acompañado de jugadores rápidos en banda o de enganches como Manu García, por lo que le da sentido al juego del equipo en posiciones interiores. El gran momento individual del asturiano también se refleja en el equipo de David Gallego, que está 5º, es decir, en play-off de ascenso.

 

¿Cómo juega Pedro Díaz?

Pedro Díaz es un centrocampistas total. No es solo un box to box, es mucho más completo. Su llegada al área se traduce más en asistencias (5) que en goles (1), lo que le ha llevado a convertirse en el máximo asistente del equipo, además de dar 1,3 pases clave por partido.

Con el balón es los pies no es un especialista a la hora de organizar, pero como buen centrocampista español, ha tenido una formación enfocada a eso y completa un 80% de los pases que intenta. Además es un futbolista muy inteligente en cualquier faceta del juego, tanto en defensa como en ataque, e incluso no es proclive a las tarjetas amarrillas, ya que tan solo le han sacado 3 este curso.

Es sacrificado en defensa y roba casi todos sus balones por anticipación o insistencia, no por ser un especialista, lo que muestra que de pivote se le desaprovecharía, aunque pueda jugar ahí de forma puntual. El canterano brilla más en el regate, ya que completa un 71% por partido, una de los mayores porcentajes de la categoría siendo centrocampista, aunque es cierto que solo promedia uno por partido, es decir, no es un futbolista enfocado continuamente al regate y al desborde aunque genere ventajas por dentro, ya sea en conducción o dejando a sus compañeros en posiciones favorables.

Pedro Díaz es el pianista del Sporting, todo el equipo va al son de su música, y si quieren seguir soñando deben de seguir dejándose llevar por el canterano. Pronto podrá verse su estreno en La Liga Santander, y David Gallego hará todo lo posible para que sea con el Sporting.

 

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