Andrew Redmayne, el juglar de los once metros

Andrew Redmayne, el juglar de los once metros

Nadie le conocía. De hecho, nadie esperaba su presencia. Sabía su papel desde hace semanas, pero el secreto no salió del vestuario. Andrew Redmayne contempló 120 minutos de la final de la repesca para el Mundial de Qatar desde el banquillo hasta que le llegó la hora, pero también podría haber estado viéndolo desde un bar mientras te servía un café si no hubiera aparecido el Sydney FC de por medio hace unos años. El plan solo lo sabían él y Graham Arnold, el seleccionador de Australia. De hecho, Matt Ryan, el portero de la Real Sociedad, se mostró sorprendido cuando vio el cambio en la tablilla del cuarto árbitro. ‘Grey Wiggle’ frenó la muerte súbita en el primer intento, cuando atajó la pena máxima a Álex Valera. Una tanda de penaltis que será recordada por los bailes de Andrew Redmayne, algo que hasta la fecha no se había visto en la historia del fútbol. Para Australia, el cancerbero del Sydney FC es el nuevo héroe nacional. Y para Perú, un villano difícil de olvidar.

 

Perú, desconcertada ante Redmayne

Vivir en Madrid significa que hay mucho ciudadano peruano. En los días previos a la final, todos ellos decían lo mismo: «No tenemos gol. O metemos uno y nos echamos para atrás o habrá que sufrir». No se equivocaron. Ninguno de los dos equipos hizo méritos para ser el justo ganador, pero si es cierto que los de Ricardo Gareca llevaban el cartel de favoritos y esa fue la primera derrota psicológica. Porque dejando la táctica de lado, Perú sabía que era favorita y que no podía fallar. A esto, se sumó llegar a una tanda de penaltis en la que Andrew Redmayne bailó en la inseguridad del rival. Desde el primer lanzamiento, el ‘Aussie’ saltó, dio la vuelta a lo David Bisbal, y danzó sobre la línea de la portería. No importó que el árbitro le dijera que tuviera cuidado con el pie a la hora de atajar, sabía que era su momento.

Pedro Gallese intentó contrarrestar tomándose su tiempo para beber agua…pero su reacción llegó tarde, exactamente, en el quinto lanzamiento. De hecho, parece que ayudó a relajar los nervios de Awer Mabil, el próximo fichaje del Cádiz que huyó de la guerra de Sudán. ¿Pudo Perú haber prevenido esta situación? La respuesta es sí.

 

Los bailes de Redmayne y su historia

El equipo técnico de Gareca no estudió lo suficiente. Más que nada, porque la lección de los bailes de Redmayne ya se dieron con anterioridad. En 2019, el Sydney FC se proclamó campeón de la Hyundai A-League tras derrocar desde los once metros al Perth Glory. En aquella ocasión, Andrew Redmayne detuvo dos lanzamientos que dieron el título a los de Steven Gorica.

 

 

¿Cuál es el truco? Sinceramente, no lo hay. Según el arquero de 33 años, usa este método como «una forma de que el rival no sepa por dónde me voy a tirar. Juego con sus nervios, porque al moverme así, la portería se les hace más pequeña». No siempre tiene éxito, pero de momento, es el argumento que hace a Redmayne conocido para el público.

 

¿La historia de los canguros se repite?

En noviembre de 2005, Australia consiguió clasificarse para un Mundial 32 años después. Con un gol de John Aloisi en la tanda de penaltis, la generación dorada de los canguros se cargó a una Uruguay que tenía en sus filas a gente como Paolo Montero o Álvaro Recoba. Precisamente, el ex delantero del Osasuna o el Deportivo Alavés, comentó en la retransmisión del partido que esta clasificación le hizo volver mentalmente a la conquistada hace 17 años: «Guus Hiddink quiso sustituir a Mark Schwarzer por Zeljko Kalac, pero no se dio aquel cambio porque Brett Emerton tuvo calambres y era la última sustitución, por tanto, nos quedamos sin más opciones». Por si fuera poco, en el lanzamiento de Valera se ve como en el fondo había un aficionado sosteniendo la elástica del 15 de Aloisi. Además, el atacante fue entrenador de Redmayne en el Melbourne Heart, donde curiosamente, de 10 penaltis que le lanzaron, no paró ninguno.

 

 

Cuando Redmayne se hartó del fútbol

Hace 6 años, el hombre que ya va a estar en las páginas de la historia del fútbol australiano estuvo a punto de retirarse. Fanático del Arsenal y que pudo haber jugado en los Gunners; en su etapa en el Western Sydney Wanderers alternó su profesión con un curso de barista durante 3 años. Desencantado del fútbol y con el objetivo de ser maestro de primaria, se volvió a enamorar del deporte rey en 2019, cuando consiguió la titularidad y fue el héroe del campeonato con aquella icónica tanda de penaltis ante el Perth Glory.

 

 

Con mensajes de humildad, Andrew Redmayne alabó a todos sus compañeros por la clasificación a Qatar. Su celebración, quedándose quieto y sonriendo con la boca abierta, es la cara que le pone a su hija Poppy cuando están en casa jugando. Muchos equipos le vieron crecer, pero ninguno de ellos confió demasiado en él. Ahora podrá decir que simplemente fue un juglar infravalorado que esperó su momento desde el banquillo y que siempre; estará listo para bailar sobre las líneas de las porterías. De momento, ha conseguido ser un actor principal de la clasificación, el reconocimiento y ser la imagen icónica del Mundial… ¿Nos dejará otra en noviembre?

 

 

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