Kelechi Nwakali, el águila verde vuelve a volar

Kelechi Nwakali, el águila verde vuelve a volar

Kelechi Nwakali se ha convertido en el mejor fichaje invernal de esta temporada en La Liga Smartbank. Tras llegar al Alcorcón cedido por el Huesca, se ha adueñado del centro del campo del equipo de Anquela y se ha hecho un indiscutible en la medular. Su nivel y su perfil de centrocampista han mejorado las prestaciones de un equipo que necesitaba acudir al mercado invernal para intentar la salvación. El nigeriano ha resurgido de sus cenizas, ya que a pesar de tener todavía 22 años, su carrera no estaba siendo la que apuntaba cuando pertenecía al Arsenal y era el líder de Nigeria en categorías inferiores.

Nwakali, un águila herida consigue remontar el vuelo

En 2016 el Arsenal le fichó por 3,5 millones de euros desde el Diamond Academy de su Nigeria natal y le comenzó a ceder a varios clubes. En la siguiente campaña le mandaron a préstamo al Maastricht holandés y en la 17/18 estuvo media temporada en el VVV-Venlo, también de Holanda, y en el mercado de invierno volvió al Maastricht. Para el próximo curso estuvo en el filial del Porto y finalmente fichó la temporada pasada por el Huesca en propiedad, que en ese momento acababa de descender a La Liga Smartbank.

Su primera temporada en el Huesca fue prácticamente insólita. Solo disputó 148 minutos en toda la temporada y no debutó hasta la jornada 33, donde salió desde el banquillo en la derrota ante el Mirandés cuando el encuentro estaba a punto de acabar. Ni siquiera le convocaron para las dos primeras rondas de Copa del Rey. Todo ello debido a sus problemas burocráticos y a su participación en el Preolímpico de África.

Para sorpresa de muchos, se quedó en el equipo de Míchel en Primera División, y aunque contó con algo más de oportunidades, 238 minutos entre liga y copa, seguía siendo poco. De hecho subió unas historias en Instagram cantando con una boina tradicional de Huesca mientras que su equipo empataba en Mestalla contra el Valencia. Finalmente se fue cedido en invierno al Alcorcón de Anquela en el último día de mercado, donde su carrera cambiaría de forma radical, convirtiéndose en una de las revelaciones del curso.

Un talento al que no dejaban jugar por lo extradeportivo

Nada más fichar con el Arsenal, los problemas con el permiso de trabajo no le permitieron jugar y se pasó un curso entero parado, lo que incentivó aún más sus cesiones en próximas temporadas. Esos inconvenientes se debían a que había llegado a Inglaterra desde fuera de Europa sin ninguna experiencia a nivel internacional senior. El mismo Nwakali reconoció que fue difícil mentalmente no jugar durante un año, más aún cuando veía que en Internet muchos aficionados nigerianos tenían el impresión de que estaba sentado sin hacer nada.

Las cosas empeoraron en marzo de 2019 cuando jugando para Porto B, quedó abandonado en Nigeria, de nuevo por problemas en el visado. El entrenador Gernot Rohr le había convocado para un clasificatorio para la Copa Africana de Naciones 2019. Nwakali no jugó y al no tener una tarjeta de residente portuguesa, ya no estaba lista antes de que se fuera, se tuvo que quedar en su país.

Nwakali confesó que a pesar de que era su primera convocatoria con la selección nacional, se precipitó y cometió un error. Aunque la selección era importante, esa decisión perjudicó mucho su carrera. Además, el Arsenal tuvo más problemas con él porque su equipo de formación en Nigeria reclamaba dinero por los entrenamientos que realizó en Londres antes de fichar definitivamente por el conjunto inglés. Finalmente en medio de una vorágine de acontecimientos, partió hacia Huesca.

Alcorcón, la salvación para Nwakali

Tras todos los problemas que ha tenido a lo largo de su carrera, Nwakali ha vuelto a sonreír en el Alcorcón, recordando a aquel niño que aprendió a jugar al fútbol con su hermano en Nigeria con el sueño de que algún día pudiera ser profesional, rememorando a aquel capitán de la selección nigeriana, campeona del Mundial Sub-17 de Chile, que le regaló el brazalete tras la final a un aficionado chileno que le gritaba desde la grada.

En ese equipo, con el que además de proclamarse campeón, ganó el balón de oro a mejor jugador del torneo, se sentía importante. En ese conjunto estaba Victor Oshimen, que fue bota de oro. Llama la atención donde el mundo del fútbol les ha llevado a cada uno, pero Nwakali, a pesar de no jugar en la élite europea, se siente cómodo en el Alcorcón y no lo esconde. Cuando salió del Arsenal dijo que necesitaba un lugar al que llamar hogar, y parece que lo ha encontrado:

“Todos me recibieron muy bien, como si llevase mucho tiempo con ellos. Es verdad que, como me cuesta hablar todavía español, Boateng, Xisco y algún otro compañero que habla inglés, me están ayudando a comprender algunos conceptos que son importantes, sobre todo en los entrenamientos. Es un vestuario muy alegre y muy unido”.

¿Cómo juega Kelechi Nwakali?

El nigeriano ha realizado una reconversión que le ha llevado a convertirse en un centrocampista creativo total. Ha pasado de ser un mediapunta bastante tradicional a evolucionar a un interior muy completo, destacando sobre todo en el 5-3-2 de Anquela, siendo el encargado de llevar el balón arriba con su conducción y el lanzador en las transiciones defensa-ataque, escoltado por Gorostidi y Fidel Escobar. En los últimos partidos le hemos visto también ayudando a Aguilera en un 4-4-2, donde no se siente tan cómodo al no tener tanta libertad.

Su rango de pase es muy amplio, siendo capaz de poner en ventaja a sus compañeros tanto en corto como en largo. Intenta siempre verticalizar, acelerar el juego cada vez que el balón pasa por sus pies. Su equipo le demanda que siempre filtre balones a sus delanteros. En este curso con el Alcorcón, a pesar de llegar a mitad de temporada, ha sido el autor de 4 tantos, y aunque es cierto que aún no ha dado ninguna asistencia, registra 1,2 pases clave por partido.

Su evolución física le ha permitido explotar su conducción y le ha hecho mejorar en defensa. Completa 1,9 regates por partido, el 86% de los que intenta, siendo casi todos en conducciones en salida de balón, debido a la falta de un organizador en el centro del campo del Alcorcón, y en contraataques. Su capacidad para batir líneas, forzar faltas y aportar algo distinto le ha hecho pieza clave en el sistema de Anquela. Además su crecimiento defensivo le ha hecho ganar 5,5 duelos en el suelo, el 62% que disputa.

El jugador cedido por el Huesca se está alzando como el mejor fichaje invernal de esta temporada en Segunda División, por lo que se espera que tenga un gran futuro en el Huesca.

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