Era el 23 de mayo de 2009, se cumplían 75 años del asesinato de Bonnie y Clyde, Pichichi estaría cumpliendo 117 años y uno de los padres de la dramaturgia como Henrik Ibsen cumplía 103 años de fallecido. Pero se estaba a punto de escribir una página más en la historia del fútbol y de la vida. La Bundesliga vivía su última fecha, tenía al Wolfsburg de Felix Magath primero con 66 puntos y al Bayern Münich con 64 puntos en el segundo puesto.

Las cosas estaban tensas, había nerviosismo de ambos lados pero solo se sabía una cosa: íbamos a tener campeón. ¿Cómo fue aquel día? ¿Quién es Felix Magath? ¿Cómo jugaba el Wolfsburg de Grafite y Dzeko? Lo responderemos.

El camino a la historia de Felix Magath y el Wolfsburgo

Cuando la primera vuelta finalizó, nadie en el mundo se podía imaginar algo así. El equipo de Felix Magath se posicionaba noveno en la liga y el título era una posibilidad lejana, los malos resultados de los de arriba y una racha tremenda por parte de los ‘Lobos’, los colocó a luchar por el trofeo.

Wolfsburgo y Bayern de Múnich estaban en la disputa por el título liguero. Por parte de los ‘Lobos’ podría ser su primero, el Bayern en cambio buscaba su vigésima liga. En la fecha 31 se dio una oportunidad para los ‘Bávaros’ puesto que el Wolfsburgo comandaba la liga. El Bayern había ganado al Energie Cottbus por 1-3 y el equipo de Magath cayó por 4-1 frente al Stuttgart, otro contendiente al título. La tabla quedaría empatada con 60 puntos para cada uno, pero una amplia diferencia de goles para ‘Die Wölfe’, esto hacía que ellos tomaran la delantera. Las siguientes fechas serían determinantes.

Felix Magath quería con todas sus fuerzas aquel título, pero ésta vez el ex-entrenador del Bayern Münich lo quería para su nuevo equipo: Wolfsburgo. Así que en las siguientes dos fechas fue con todo y dieron resultado: Dos victorias y 6 puntos. Mientras que el Bayern de Múnich empataría frente al Hoffenheim y la posibilidaddel título se iría diluyendo.

Felix Magath, en rueda de prensa. El Otro Balón

Felix Magath en rueda de prensa. El Otro Balón

23 de mayo de 2009, el partido más importante para Felix Magath

El reloj marcaba las 3:29 en Alemania, los jugadores ya habían salido del vestuario y estaban en el gramado del Volkswagen-Arena esperando unos segundos para el comienzo del encuentro. El Bayern, por su parte, jugaba en casa frente al Stuttgart y también, a ésta misma hora esperaba por el silbatazo inicial. Durante 5 partidos consecutivos de Bundesliga, el Wolfsburgo había llenado su estadio con treinta mil espectadores y no lo duden, el día del posible título también estaría a reventar. 30.000 hinchas para ver lo que podría ser historia: El primer título de los ‘Lobos’.

Primer tiempo

El partido comenzó con mucha tensión pero como acostumbraba el Wolfsburgo, fueron con todo, a por la victoria y a por el título. Una belleza de jugada de Grafite por la banda derecha sería la primera ocasión de peligro. Pocos minutos después, Makoto Hasebe robaría el balón y se intenaría en el área, el japonés buscaría el palo mas lejano pero la defensa rechazó. Un rechace que quedaría cerca en el pie de Grafite, el delantero no pudo disparar pero sí Misimovic, el bosnio lo celebró frente a toda la afición local, era el 1-0 para el equipo de Felix Magath.

Al minuto 15 Christian Gentner recibiría por banda izquierda, recortó par de veces, mandó el centro raso y Grafite con mucha calidad con la cara externa del pie la mandaría a guardar. Era el 2-0 en casi veinte minutos de partido, la calma había llegado pero no se debían confiar, faltaba mucho. El 3-0 pudo llegar pocos minutos después con otra grandísima jugada por banda derecha de Grafite: Fuerza, cuerpeo, velocidad y centro a la cabeza de Dzkeo. Lamentablemente no entró por poco. Se tornó de ida y vuelta, una gran jugada del Bremen en el otro lado de la cancha, una bonita secuencia de pases terminó dejando solo a Frank Baumann que no pudo definir bien.

Minuto 26, salida por parte del Werder Bremen, se equivocan y la toma Grafite, va el brasileño a internarse en el área, lo hace y pasa el balón… Prödl mete la pierna y es autogol. 3-0 y no se había cumplido ni media hora de partido, empezaba el sueño.Tan solo cinco minutos después empezaría la tensión, puesto que Diego descontaría gracias a un bello tacón de Claudio Pizarro. 3-1 y el Wolfsburgo debía calmarse. ¿Cómo se tomaría el gol el equipo local? Un poco mal, antes de terminar la primera parte, Aaron Hunt tuvo un mano a mano frente a Benaglio, el mediocampista quiso pincharla pero pegó en el travesaño. Miedo.

Segundo tiempo

Entretiempo, momento para que Magath hablara con sus muchachos y los calmara. Salida al segundo tiempo y no se ve mucho cambio, el Bremen consigue un tiro libre algo lejano pero en sus filas está el peligroso Naldo, el central brasileño mandó un potente disparo que Benaglio despejó con una parada extraordinaria.

Misimovic frente al balón, es un tiro libre y una oportunidad para sentenciar el partido y sellar el primer título liguero del Wolfsburgo, treinta mil personas viéndolo, mandó el centro a la cabeza de Grafite y gol. Era el minuto 56, a falta de un poco más de 30 minutos, la gente sabía que serían campeones. Esa fue la asistencia número 20 de Misimovic. A falta de quince minutos, la historia estaba prácticamente escrita: Edin Dzeko se uniría a la fiesta gracias a la segunda asistencia de Gentner en el partido. Un hermoso pase pinchado al pie derecho del joven delantero que ésta vez si lo aprovecharía. 5-1.

Final del partido, no importaba resultado externo, no importaba nada. Era un sueño hecho realidad, la locura de Felix Magath y sus muchachos: El Wolfsburgo era campeón de la primera división alemana por primera vez en su larga historia.

 

¿Cómo jugaba el Wolfsburgo de Magath?

El artífice de todo ésto lo había orquestado desde hace un año con sus importantes fichajes: Misimovic, Grafite, Dzeko, Josué y Benaglio. La temporada del título se hizo con jugadores como Andrea Barzagli o Cristian Zaccardo. Un fichaje muy cuestionado el de Barzagli, caro por un jugador que estaba en su mejor nivel pero no había probado fuera de Italia. Era un complemento perfecto para lo que quería Magath: central fuerte, calmado, veloz, que te pueda jugar abierto y una amenaza. Las dudas se esfumaron cuando vieron su rendimiento.

Al finalizar la primera vuelta es cuando se dio el famoso ‘Felix Factor’ o en español ‘El Factor de Felix’. El DT alemán cambió su formación de 4-2-3-1 a 4-4-2 en rombo. Además recuperó a Grafite, el brasileño estuvo lesionado en varios de los primeros partidos, su vuelta fue el boom faltante. Normalmente jugaba con estos nombres: Benaglio; Schafer, Barzagli, Madlung, Riether; Josué, Hasebe, Gentner, Mismiovic; Dzeko, Grafite. ‘Die Wölfe’ tenía un equipo muy ofensivo y sólido defensivamente, la mejor forma de defender es atacar, era más o menos la idea de Magath. Los laterales Schafer y Riether jugaron un papel muy importante en la presión alta. En el mediocampo encontrábamos al capitán Josué, que daba muchísima solidez defensiva en esa línea de 4 y era el solvente para las subidas constantes de los laterales.

Christian Gentner, quién ya había ganado una liga con el Stuttgart, jugó un rol fundamental en éste equipo, era un box-to-box que se transformó clave para Felix Magath. Cosechó 10 asistencias y se ganó el corazón de todos. Hasebe era otro más que iba al corte y ayudaba a la defensa del equipo, importante en este triunfo. Los tres más importantes, la base de la primera Bundesliga del equipo: Zvjezdan Misimovic, Edin Dzeko y Grafite. Todo gol partía desde aquí frecuentemente. Como buen mediocentro ofensivo que fue Felix Magath en su época, tenía que jugar con uno que liberara pura calidad, y encontró en el bosnio Misimovic, un mediapunta capaz de asistir y marcar. Terminó repartiendo 27 asistencias en todas las competencias ese año.

Los goleadores de Felix Magath

¿Y quién se encargaba de los goles? El dúo dinámico: Dzeko-Grafite. El ‘boom’ de la Bundesliga, el dúo que se paseó a toda la liga alemana. Entre los dos en todas las competencias anotaron 71 goles, fueron 36 para Edin y 35 para Grafite, y además asistían. El bosnio dio 12 mientras que el paulista registraría 10. Eran el complemento perfecto. Grafite era un jugador que desbordaba por banda, tenía fuerza, aguante, regate y velocidad. Del otro lado Dzeko era un ‘killer’ del área, siempre dispuesto a mandar lo que sea, hasta una piedra a la red.

Los sueños se hacen realidad y un 23 de mayo de 2009, todos los jugadores y aficionados del Wolfsburgo, celebrarían algo inimaginable.

 

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