Granada C.F., se consuma el desastre nazarí

Granada C.F., se consuma el desastre nazarí

A priori, todo parecía favorable para el Granada. Con un punto de ventaja respecto a Cádiz y Mallorca, jugando en casa (el único de los tres implicados en el descenso que lo hacía) y con un rival que pensaba más en el verano que le viene. Ni con esas. El Granada consuma el descenso a La Liga Smartbank tras conocer los lujos y focos de la Europa League hace algo más de un año. El proyecto de Diego Martínez, tras la salida del técnico, se hunde tras dejar una desangelada imagen en el último partido del año en el Nuevo Los Cármenes.

 

Crónica de una muerte anunciada

El comienzo de temporada para el Granada no fue el esperado. Conoció los puestos de descenso en las jornadas 6 y 7, pero los rondó en las 8 primeras jornadas. Extrañó que, un equipo que conservaba la columna vertebral de la mejor temporada de su historia, jugase con fuego al principio de la competición. Cierto es que era la primera experiencia como entrenador principal en España para Robert Moreno. El exseleccionador nacional se hacía cargo de un equipo que buscaba grandes resultados mediante un buen juego. Le costó tomarle el pulso a La Liga Santander, cada vez más igualada en sus puestos más bajos dada la gran competencia.

Tras las 10 primeras (y titubeantes) jornadas, el conjunto rojiblanco cogió fuerzas. Consiguió dejar atrás la quema y se situó, mediante buenos resultados y gran juego, en posiciones tranquilas. Parecía que, por fin, Robert Moreno y Granada lograban entenderse. La sombra de Diego Martínez era alargada, pero el motor nazarí empezaba a carburar. 27 jornadas duró Robert Moreno en el cargo. Tras el buen sprint otoñal, poco a poco fue perdiendo fuelle. Parecía no ser suficiente el esfuerzo, puesto que la buena racha no conseguía prolongarse. Llegados a este punto, Torrecilla entra en escena. El partido frente al Valencia fue el último para el exseleccionador, dejando paso a un gran conocedor de la casa, ya que desde 2017 fue el encargado del filial y el juvenil granadino.

Tan solo seis jornadas, casi dos meses en el cargo, Rubén Torrecilla deja de ser el entrenador principal. Cierto es que, con él, el Granada no conoció el descenso hasta que dejó el cargo. Para el tramo final el elegido fue Aitor Karanka. Tras buenos resultados (incluso una gran goleada al Mallorca), todo parecía ir sobre ruedas. A expensas de la última jornada, todo parecía indicar que firmarían la permanencia. Pero, como hemos podido comprobar, ni con todo de cara pudieron solventar la situación y el Granada desciende a Segunda División.

 

De hacer historia en Europa al descenso

Cierto es que la gran parte de la plantilla jugó en Europa la temporada anterior. Sin embargo, se sabía que muchas bajas iban a tener difícil reemplazo. Más allá del entrenador, la portería era otra de las grandes dudas. Rui Silva puso rumbo al Betis y llegaba otro felino portugués a echar el cerrojo. Luis Maximiano, uno de los jugadores revelación de la temporada pese a la catástrofe, ha conseguido cuajar una más que notable actuación en La Liga.

Sin embargo, ninguno de los jugadores que desembarcaron antes del 31 de agosto ha conseguido dar un rendimiento a la altura de las circunstancias. Bacca no ha aportado los goles tan necesarios para el Granada, Monchu no ha sabido ser la promesa que necesitaban en la medular para olvidar a Yangel Herrera y la defensa ha hecho aguas. La lesión de Domingos Duarte durante gran parte de la temporada, sumado a los problemas de Luis Abram, Arias y Escudero dejaron a la defensa en cuadros.

Con el año nuevo llegaron Álex Collado, Petrovic, Uzuni y Arezo. Jugadores de recorrido internacional además de una joven promesa del fútbol español. Parecía claro que, con estos jugadores y los mimbres ya en posesión, el Granada daría el paso necesario. Sin embargo, no fue así.

 

Al Granada le faltó fútbol

Es evidente que después de todo el año el balance es fácil de hacer. El objetivo no se ha conseguido. Ni siquiera ha estado cerca de lograrse. Pero, hay que ir más allá. Es necesario someter a estudio lo que le ha sucedido al Granada en este curso. Jorge Molina, veteranísimo jugador, ha sido el máximo goleador y máximo asistente del equipo. Un grandísimo jugador, sin dudas, pero que el tanque de Alcoy sea el MVP de este equipo deja muy mal a jugadores que deberían haberlo sido.

El año de Darwin Machís es incomprensiblemente pobre a nivel sensaciones. Llamado a ser una de las grandes figuras de “los otros”, no ha sido capaz de tirar de un carro que necesitaba de sus goles y sus galones. Pero no solo ha sido una cuestión goleadora. También puede señalarse que la sala de máquinas no ha alcanzado su nivel esperado. Monchu salió cedido en invierno para ganar la confianza y el cuajo que necesita para la Primera División, Gonalons no ha sido el pulmón de la temporada pasada y Luis Milla no ha bastado para sostenerlo todo.

 

¿Y ahora qué?

La estructura deportiva del Granada es sobradamente sólida. Si consigue mantener gran parte del plantel de cara a La Liga Smartbank puede ser presumiblemente “fácil” pensar un regreso rojiblanco más pronto que tarde. Habrá que estar atento a este verano, revisar el mercado y la renovación de plantilla que hagan en la ciudad de la Alhambra. “Los otros” pierden a uno de sus máximos exponentes la pasada campaña, un equipo “pequeño” con un gran coraje y capaz de estar a la altura de los mejores en Europa. Muchísima suerte y hasta pronto, Granada.

 

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