Luca Orellano, un crack silencioso

Luca Orellano, un crack silencioso

Luca Orellano siempre soñó con jugar en la Primera de Vélez Sarfield, y aunque su físico al principio no le acompañó, hoy es la estrella que más brilla en el José Amalfitani.

 

El lado más personal de Luca Orellano

Entre toda la maraña de barrios que teje la provincia de Buenos Aires, nos situamos en Francisco Álvarez, perteneciente al Partido de Moreno, el cual se ubica en el centro-este de la comarca. Unos 35 kilómetros separan a esta localidad del barrio de Liniers, a donde Luca Orellano se desplazaba nada más salir de la escuela para entrenar con su querido Vélez, en el que lleva ya 12 años. Su mamá, Silvana, era quien agarraba el volante del carro cuatro días por semana con un único destino: que su niño cumpliese el sueño de ser la estrella del Estadio José Amalfitani. Estos viajes, de un total de una hora aproximadamente, no fueron en vano, y ese deseo hoy es realidad; Luca es el jugador más destacado del primer equipo de Vélez, tiene contrato hasta 2023 y su valor supera ya los ocho millones de euros.

Hace varias décadas, el escritor bonaerense Jorge Luis Borges clamó: »No hables a menos que puedas mejorar el silencio». Luca Orellano, un siglo más tarde, predica con el ejemplo. Los que más le conocen le describen como un »nene» introvertido, humilde y muy trabajador; aptitudes que un buen »alpinista» del balompié necesita llevar en su mochila para alcanzar la cima. A Orellano le repugnan las excentricidades; se aleja de los focos, habla lo justo y necesario y deja que su rendimiento en la cancha sea el encargado de alzar la voz.

 

Cuando nadie confiaba en el pequeño Luca

Sacarte el carnet del coche, aprobar todas las asignaturas de la carrera en el tiempo »conveniente», encontrar un trabajo, tener hijos… Un »sota, caballo y rey» vital que desgasta muchísimo; un pozo al que eludir para no caer en la ansiedad y la depresión. Mejor desvíate del sendero, deja a un lado al rebaño y abandona la infinita cola de lo políticamente correcto. Sin miedo.

Asombrosamente, »dar el estirón» también se cuela en esa lista exigencias cuando eres pequeño. Algo que, lógicamente, no depende de ti, pero que algunos adultos parecen imponerle al bajito de la clase o del equipo. Es precisamente en el mundo del fútbol donde este estúpido lastre se lleva al extremo; muchos entrenadores parecen incluso enojarse contigo si tu estatura no es la »adecuada». Uno de los mayores absurdos habidos y por haber, y que lleva triturando buenos futbolistas desde que el primer cuero tocase la tierra. ¡Calma, por favor!

Luca Orellano, como tantos otros »locos bajitos» fue víctima de este disparate. Aunque ahora mide 1,77, en edad infantil este apenas llegaba al 1,60. Por esta razón, tardó en relucir; sus diferentes entrenadores le exigían paciencia. »Tu momento llegará, Luca. Estás muy flaco y los rivales podrían lastimarte», le decían. »Boludeces» que lejos de hundir a Orellano, le hicieron más fuerte. Culpable de esta demora fue también Benjamín Garré, compañero de nuestro protagonista por aquel entonces y joya de la corona de la cantera de Vélez. En 2017, el actual pelotero de Racing Club voló hasta Reino Unido para firmar por el Manchester City, cambiando el transcurso de la carrera de Orellano para siempre.

La marcha de Garré desencadenó la erupción del »volcán Orellano». Esa temporada, Luca pateó en Quinta División, y tras derribar los estúpidos clichés acerca de su físico, hizo ver a todo el mundo que estaba para algo grande. De esta forma, en el verano del 2018, Gabriel Heinze lo llamó para que realizase la pretemporada con la Primera de »El Fortín».

 

Luca Orellano: el líder del líder

Fue precisamente el ex-zaguero argentino el que lo hizo estrenarse en la máxima competición nacional; corría el 25 de noviembre del 2018 en la ciudad de Santa Fe cuando Luca Orellano, con el »32» a la espalda y solo 18 años de edad, cumplía uno de sus sueños.

Sin embargo, el punto de inflexión en la carrera del habilidoso enganche es la llegada de Mauricio Pellegrino al club. Con el ex-entrenador de aquel Alavés que alcanzó la final de Copa, el »14» se ha afianzado en el primer plantel, donde su excelente estado de forma le ha servido para acaparar todas las miradas.

La campaña pasada, el futbolista tenía el rol de revulsivo y aún disputaba algún que otro partido con el filial. Este año, Pellegrino no ha querido esperar más y le ha otorgado la titularidad; ya son 10 las veces que ha salido de inicio, consiguiendo ver puerta en 4 ocasiones y con 3 asistencias en su cuenta particular.

¿Cómo juega Luca Orellano?

El técnico de Córdoba suele dibujar un 4-2-3-1, en el que Orellano se coloca en banda derecha. Su timidez fuera del terreno de juego contrasta mucho con su actitud sobre el verde, donde el descaro es su mayor baza; el joven zurdo encara siempre que es posible, y aunque suele meterse hacia el medio para disparar con su pierna natural, también gambetea hacia fuera, poniendo centros de calidad con su pierna menos hábil. Es muy rápido sin balón, pero aún más con él, donde su gran conducción con el cuero »cosido» al pie hacen de este un talento único. Físicamente, ha vuelto a demostrar que aquellos entrenadores que le pedían paciencia se equivocaban; entrenado por Pellegrino, el cual demanda a sus extremos un mayúsculo sacrificio defensivo, este registra interesantes cifras, como el 49% de duelos ganados o el 1,4 de »tackles» realizados por partido.

A sus 21 años, la nueva estrella del José Amalfitani domina todos los registros, por lo que Vélez deberá apresurarse para que nadie se lo robe; los 8 millones de cláusula se antojan insuficientes para retener al »crack silencioso» y escuadras como el Nápoles están ya al acecho.

 

 

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