RCD Mallorca, un sentimiento que no para de crecer

RCD Mallorca, un sentimiento que no para de crecer

Sábado 6 de abril. La operación Cartuja vivió uno de sus últimos episodios. El RCD Mallorca de Javier Aguirre, tachado por muchos como que su equipo sólo sabe jugar de forma ‘sucia’, aterrizó en Sevilla con la aspiración de levantar la segunda Copa del Rey de su historia. La capital andaluza, desde primera hora de la mañana, rebosó de un aspecto rojiblanco, dominado por los aficionados del Athletic Club. Pero, a pesar de no ser favoritos, a pesar de que la ciudad hispalense y verdiblanca tenía otro color especial, un reducto cerca de La Cartuja situaría la viveza de un rojo lleno de ilusión que afloraba el ambiente en las entrañas pertenecientes al Parque del Alamillo. En efecto,el fútbol de barro, la lucha no se negocia, se dejó notar desde primera hora el sentimiento bermellón.

Punto de inflexión 

En seis años, el RCD Mallorca ha pasado de temblar en la esquela llamada Segunda B a ser un equipo que quiere aspirar a lo que conquistó en la década de los 90 y principios de los 2000. Finales, títulos, terceros puestos y hasta ser el octavo mejor equipo del mundo. Además, se presentó en la cita más nostálgica del fútbol español eliminando anteriormente al equipo revelación de la temporada (Girona) y a la Real Sociedad (conjunto Champions); tras sufrir el desprecio de muchos analistas, donde consideraron que veían a los Txuri Urdin como la favorita a pasar, sin dar prácticamente opciones al club bermellón.

En el material que pudo recoger El Otro Balón durante este día, muchos fans del RCD Mallorca reconocieron haberse sentido despreciados por la prensa. Algo que aseguran que viene no de ahora, más bien de su época gloriosa. Pero dejando de lado este hecho, la otra realidad es el ambiente festivo que hubo en la fan zone. Solamente con dar un paseo, se podían sacar dos conclusiones claras. La primera, la sensación de que esta final era para disfrutar. Con la filosofía de los penaltis practicada por los de Aguirre y compañía, extendieron ese frame de las semifinales a lo largo del fin de semana en sus fanáticos. Segundo, la extensión de un sentimiento creciente por el RCD Mallorca. A pesar de ser la entidad más importante de las Islas Baleares, es vital destacar que el mayor porcentaje del aprecio por este club viene de la isla de Palma. Pero desde los distintos departamentos deportivos y, especialmente, el de comunicación; el RCD Mallorca ha conseguido ampliar su estatus en el resto de las localidades de su extensión geográfica.

Sí, sus hinchas lo reconocían: «Esta final puede ser un punto de inflexión para lo que conseguimos hace tres décadas». Una prolongación que se extiende a una alegría emocional por ser mallorquín: «Me pone muy contento que la afición por el RCD Mallorca este creciendo, que podamos disfrutar de una final de esta forma». Es más, varios confirmaron que iba a ser la cita con más asistencia de las que recordaban: «He estado presente en varias finales, pero creo que en esta vamos a superar las expectativas en cuanto a presencia de los nuestros».

El éxito reside en la humildad

Lejos de haber ganado o no la final, el RCD Mallorca no se ha despegado de su origen en ningún momento. Aunque fueran sextos en Liga, la sensación sería de que esta plantilla no daría un paso en falso. Tener a jefes del barro como Antonio Raíllo (no es canterano, pero como si lo fuera) o a Abdón Prats (de la casa y ejemplar a pesar de no haber disputado ningún minuto ante el Athletic) en el fango de la extinta Segunda B, hace que el propio capitán lo definiera en la previa del partido: «Para mí, tuve más presión cuando hace seis años estábamos en esa situación. Aquí la tenemos, pero sentimos una mezcla de poder disfrutar y ganar. En aquel momento, subir a Segunda era una obligación y, de no hacerlo, hubiera sido un fracaso».

Dos jugadores con una filosofía a la que se añadió Dani Rodríguez, el goleador y uno de los héroes de la noche. A sus 35 años, vuela en un estado futbolístico sublime, como si de un ave fénix se tratara. Con el sueño truncado de jugar en su Deportivo de la Coruña, fue al Albacete para hacerse un nombre en la categoría de plata y acabó en el RCD Mallorca para encontrar la felicidad eterna. En el mismo rango está Martin Valjent. Fichó desde el Ternana y asumió la filosofía bermellona al instante. En la medición de los tiempos, si esto es desde el pasado, también vemos desde el presente que canteranos actuales, como Antonio Sánchez, han querido ganarse el puesto a pesar de no contar en un principio con él.

Por otro lado, jugadores extranjeros que venían quizás con una categoría superior, han sabido ser uno más. Aquí siempre fue el apartado comunicativo del club. Ellos, con un Albert Salas, que hizo una tarea tremenda, pudo integrarlos y, a la vez, que el RCD Mallorca fuera el cuarto equipo más buscado en redes sociales durante dos temporadas. Este hito fue importante para traer fichajes que, seguramente, hace diez años, estas mismas incorporaciones, no conocían al club bermellón.

Moriré a tu lado siempre

En su publicación de Instagram, Abdón Prats resumió lo que es este RCD Mallorca: unión, cero egos y un aspecto por encima de cualquier otro… El sentimiento bermellón. Un latido que cada vez es más fuerte. Unas pulsaciones que cada vez son más crecientes en una afición que quiso derrocar la ambición histórica del Athletic tras 40 años de sequía de estos últimos. Como dijo un joven aficionado: «Es increíble ver que Deportivo, Málaga, entre otros sigan en el barro y nosotros estemos aquí, en una final de Copa. ¿Cómo no voy a querer disfrutar? Si estoy disfrutando de lo que no creía que se podía disfrutar». No hubo fiesta en la Plaza de las Tortugas, pero los pasos del RCD Mallorca son de un jaguar que no quiere dejar escapar ese legado que está construyendo. Este no será el último zarpazo ni la última proeza de esta selva futbolística donde Los Otros; han demostrado que pueden tener su grandeza. Si 2.000 aficionados estuvieron en el entrenamiento antes previo al viaje de la final, ya se pueden imaginar lo que mañana le espera al Real Madrid.

 

2 comentarios en «RCD Mallorca, un sentimiento que no para de crecer»

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