Benfica – Sporting: El pasional chiado del fútbol portugués

Benfica – Sporting: El pasional chiado del fútbol portugués

A Lisboa la definen como una ciudad única.  Su humilde encanto está a su vez atrapada en los contextos de la globalización. Pero no, no pierde su toque mágico. Es una capital llena de contrastes. Hay días en los que su alegría es como sus tranvías, lentos, pero con una eterna felicidad en el rostro de sus habitantes. En cambio, hay otros en los que los sentimientos se convierten en un fado, donde su melodía se aparca en la tristeza y en la nostalgia, pero en el que las voces de sus ciudadanos se palpa una luz de esperanza. Asimismo, para nada influye en su variedad artística y urbana que una de las ciudades más antiguas del mundo esté siendo masacrada por el turismo.

Con esto, se puede definir a las aficiones del SL Benfica y el Sporting C.P., dos equipos que juegan el ‘clásico de los clásicos’. Lejos quedan los tiempos en los que dominaron el deporte rey por su fútbol, pero es cierto que últimamente se vuelve a aumentar una tensión que durante un tiempo sufrió cortes de luz dentro de la electricidad que les caracteriza. Y como pasa con el turismo, a pesar de las influencias, el interés por ellos y su ciudad nunca se pierde. Sin dudas, el derbi eterno demuestra que Lisboa se convierte en un patio de recreo cuando sus dos equipos se enfrentan. Sus aficionados son el pique representado en las clases sociales, pero también son el tira y afloja más divertido y sano de Europa, a pesar de que hace unos años se sufrieron fuertes momentos de tensión.

 

La aristocracia del Sporting contra el pueblo del Benfica

El Sporting, conocido como Los Leones, tienen su origen en las clases altas de Lisboa. Un equipo que se creó para representar a la aristocracia del momento. Actualmente, su estadio lleva el nombre de José Alvalade. Aquí reside el origen, ya que el abuelo del mismo, el Vizconde de Alvalade ayudó con su dinero para fundar al club de la elástica verde y blanca.

Mientras los médicos, abogados y otros oficios estaban representados por el Sporting, dos años antes se adelantaron un grupo de 24 estudiantes, que crearon al equipo del pueblo, el Club Sport Lisboa. En la zona de Belém, nació el pastelito futbolístico más famoso de la ciudad, a pesar de que luego quedase atrapado en un envoltorio con su famosa maldición europea.

 

Eusebio, el factor clave

La pantera negra es la leyenda del SL Benfica en todo su esplendor. Un jugador único en su tiempo. Lo interesante es que en su adolescencia jugó en Mozambique, en uno de los filiales del Sporting. A pesar de la insistencia de los expertos que le veían jugar, el presidente Brás Medeiros exigió que tenía que hacer una prueba. Eusebio, harto de la desconfianza, declaró que no tenía que demostrar nada y se fue al eterno rival, que ya le había tanteado dos veces, anteriormente. En aquel día, el destino de Lisboa cambiaría para siempre.

 

Si el Sporting dominó la década de los 40 con los cinco violinos, en los 60 el Benfica no solo fue dueño y señor de Portugal, también del fútbol europeo. Una época que sin dudas fue marcada por el gran Eusebio, balón de oro en 1965.

 

La dialéctica de las goleadas entre Sporting y Benfica 

Si hay algo que resalta en las charlas entre miembros de las dos aficiones, esas son las humillaciones. El Sporting posee la mayor goleada de los clásicos, un mítico 7-1 en 1986. Para el Benfica, nunca se olvidará aquel 3-6 en el José Alvalade en la temporada 1993/1994. ¿La diferencia? Para los fans del águila, sus gestas se consiguen para ganar títulos. Ellos definen al club de la aristocracia de la siguiente forma: «Si el Sporting gana al Benfica, salvan la temporada».

 

Aquel 7-1 no sirvió para mucho, ya que el Sporting quedó a 10 puntos del campeonato. En cambio, el 3-6 fue un partido histórico, que sirvió para que el Benfica ganara el campeonato. El póker de Joao Vieira Pinto junto al destrozo que hizo Isaías en la segunda mitad es historia del fútbol portugués.

 

Los dragones no frenan la pasión de Benfica y Sporting

Si bien es cierto que el Porto ocupa el primer puesto de este podio, también es real que Benfica y especialmente, el Sporting, han subido el nivel de forma considerable. Sólo hay que ver la última edición de la Champions League, donde los leones llegaron a octavos, una marca que no lograban desde 2009. Además, ambos conjuntos han subido su caché económico, tanto a la hora de incorporar jugadores, como a la hora de venderlos (Darwin Núñez y Nuno Mendes, por ejemplo).

 

Las casas de los protagonistas

El Estadio Da Luz y el José Alvalade son dos estadios con una esencia única. Ningún otro campo puede ser recordado a estos. El primero, moderno, con tres águilas que lo custodian cuando sus fans hacen el tour por el estadio. Además, las tripleta de aves se pueden oír siempre en el vestuario rival, como técnica de intimidación.

Mientras, el segundo se muestra como un estadio actual,  pero que aún guarda un aroma vintage a la década de los 90 y principios de nuevo siglo. Más pequeño que el de su adversario, se nota que es un estadio más local que internacional. Además, los azulejos que le caracterizan por fuera, hace que este detalle artístico sea una razón de burla para que ‘Los Encarnados’ se rían de este aspecto, llamándolo El baño.

 

Para muchos, el Benfica es un equipo de títulos, mientras que el Sporting es un equipo de hazañas. Sea lo que sea, ninguno podría vivir sin la presencia del otro. Ambos, unos con el rojo y otros con el verde, representan los colores de la bandera de Portugal. Mientras tanto, los dos buscan que su blanco se vea de nuevo iluminado en la escena del fútbol mundial, como en sus históricas calzadas, deseando que de nuevo el fútbol lisboeta se vea reflejado en el resto de Europa.

 

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