Pacheta, el hombre que resucitó al Huesca

Pacheta, el hombre que resucitó al Huesca

José Rojo Martín, alias Pacheta, ha revivido a un equipo que estaba con pie y medio en Segunda División. Con dos victorias consecutivas, en la jornada 30, el Huesca está fuera del descenso y es uno de los mayores candidatos a mantenerse en Primera División.

 

Los valores como seña de identidad

Nacido en Salas de los Infantes, Burgos, José Rojo Martín recibió los valores de sus padres, agricultor y molinera, que cautivan a cualquier aficionado del fútbol. Tesón, responsabilidad, lucha… definen la trayectoria de Pacheta tanto dentro como fuera del campo, cualidad que ejemplifica cómo es el actual entrenador del conjunto oscense y por qué es querido allá donde va.

Pacheta fue un futbolista profesional, característico por transmitir los valores que ahora impregna desde el banquillo. Empezó su carrera a principios de los años noventa, en el Racing Lermeño, donde estuvo dos temporadas. Pasando una temporada por el Numancia, estuvo también en el Burgos, equipo de su ciudad, Atlético de Marbella después, y Mérida hasta 1994.

Son dos los clubes por los que el actual entrenador del Huesca ha dejado mayor huella y más se le quiere por lo que transmitía en el campo. Tras salir del Mérida, el burgalés fichó por el Espanyol en 1994, donde estuvo cinco años. Coincidió con leyendas del fútbol como Camacho y Bielsa, debutando en Primera División. Se marchó por la puerta grande en 1999, siendo muy querido por la afición periquita, para volver a Los Pajaritos y finalizar su trayectoria deportiva en 2003. Allí se despidió con más de 200 partidos oficiales en total en Primera División, abandonando el equipo como una leyenda y augurándole un futuro como entrenador muy prometedor.

 

¿Qué hacía Pacheta entrenando en Tailandia?

Se antojaba difícil que Pachetano diera el salto que hacen la mayoría de jugadores para sentarse en los banquillos. Su actitud y forma de entender el fútbol, han propiciado que el burgalés tenga en su haber una carrera extensa como entrenador, contrastada y exitosa a la vez. El trabajo es su estandarte, y siempre encuentra la forma de motivar a sus jugadores y cautivar al aficionado del equipo que entrene.

Comenzó como adjunto al director deportivo del Numancia. Consiguió ascender al equipo juvenil del club a la División de Honor, máxima categoría de los juveniles, éxito que le auguraba un gran futuro por delante. Pasó discretamente por Oviedo y Cartagena después, hasta aventurarse a Polonia y comenzar un recital de éxito sin precedentes.

Se hizo cargo del Korona Kielce, que se encontraba en el último puesto cuando aterrizó. 34 partidos después, logró la permanencia 10 puntos por encima del descenso, siendo su primera gran hazaña como entrenador en una liga profesional. Fichó por el Hércules la temporada siguiente, donde no consiguió asentarse, para después volver a aventurarse al extranjero. Fue el Ratchaburi FC, de la liga de Tailandia, el equipo al que dirigió el burgalés en 2016, donde, en un total de 3 temporadas, logró dejarlos en una posición cómoda de la tabla.

Tras la aventura tailandesa, Pacheta fichó por el Elche en 2018, con el reto de conseguir el ascenso a Segunda División. Y como dice su himno: para la Virgen un altar, y para Pacheta otro por todo lo que consiguió.

 

 

Tras Elche, Pacheta puede repetir milagro con el Huesca

Pacheta aterrizaba a tierras ilicitanas en 2018, con el equipo en Segunda División B y en puestos de play off de ascenso. Consiguió el ascenso a Segunda División a falta de 10 partidos para terminar la temporada, devolviendo a un histórico más cerca de la máxima categoría del fútbol español. Una segunda temporada para asentarse, sirvió como previa para que en la siguiente lograra el milagro del ascenso a la La Liga Santander. Colándose en el sexto puesto de la tabla ganó todos sus partidos, y con un gol en el último minuto ante el Girona, se produjo el milagro de Pacheta. Con la llegada del Elche a la Primera División, el club prescindió de sus servicios, dejando al técnico sin equipo.

El Huesca se encontraba último en la jornada 18 del campeonato, con sensaciones de impotencia por los puntos obtenidos y de estar hundiéndose en el abismo del descenso. Con la llegada de Pachetael 12 de enero de este mismo año, algo cambió en los jugadores del conjunto oscense. Ya en la rueda de prensa se veía la pasión en las expresiones del burgalés, convencido de que su equipo lograría mantenerse en la categoría y que nadie les podía dar por muertos.

 

 

La clave del éxito del Huesca

Primer partido y primera novedad del Huesca que acompaña al equipo hasta el día de hoy: 3-5-2. Tres centrales para blindar la defensa por la facilidad que tenían los rivales para encajar goles, fue la primera piedra que puso Pacheta en territorio oscense. Luego, dos laterales muy ofensivos y profundos, como son Galán y Maffeo, acompañarían a 3 centrocampistas: un teórico pivote (Mosquera o Doumbia) y dos interiores con buen pie (Seoane, Ferreiro o Mikel Rico). Y arriba, la pólvora con Rafa Mir acompañado de otra referencia, normalmente, Sandro.

Esas fueron las claves de Pacheta: un equipo que ya no deseaba tanto la posesión del balón, que se blindaba en defensa para recibir la menor cantidad de goles posible, y que necesitaba los goles de los de arriba para materializar las ocasiones que tuvieran. Y la receta de Pacheta no ha podido salir mejor.

Desde la portería a la delantera todos rinden, y la confianza que tienen en sí mismos y en su entrenador es infinita. Han sabido sacar a relucir sus virtudes y esconder sus debilidades. Además, el nivel de algunos jugadores como Javi Galán, Jaime Seoane o Rafa Mir es sobresaliente, y gran parte del éxito del Huesca pasa por la regularidad de estos, todo fruto de la mano de Pacheta.

Ahora, con 27 puntos en la tabla y con dos victorias consecutivas, el Huesca se encuentra fuera del descenso por primera vez esta temporada. Y es que está claro que si el mesías Pacheta no hubiera llegado en el momento que llegó, muy probablemente este Huesca no sería el principal candidato en salir de la zona del descenso y mantenerse en Primera División.

Torino FC, el toro cae en picado

Torino FC, el toro cae en picado

El Torino, club histórico en Italia, atraviesa uno de los momentos más complicados en su historia reciente. El equipo liderado por Andrea Belotti, ve como los “toros” caen en picado en dirección a la Serie B después de haber estado varias temporadas rozando la competición europea.

 

“Los otros” de Turín

Turín es la capital de la región de Piamonte, conocida por guardar una rivalidad histórica entre Juventus Torino. Fundados en 1897 y 1906 respectivamente, en la capital de los Alpes se respira fútbol de verdad, histórico, y donde se encuentra el Derby della molle.

El Torino es uno de los equipos más laureados de toda Italia pese a su situación actual y compartir provincia con La Vecchia Signora. Con 5 Scudettos ganados de forma consecutiva entre 1942 y 1949, el equipo readquirido por el empresario Ferruccio Novo, dotó de identidad propia a un club que llevaba 8 años sin ganar el trofeo de campeón de ligaestando a la sombra del Bolonia. Con fichajes históricos que dejaron mucho de que hablar por la cantidad de libras invertidas, con un contexto de Segunda Guerra Mundial determinado por el ascenso fascista, a un año de la tragedia de Superga, el Torino, en ese cúmulo de historias de pena y nostalgia, dominaba el fútbol italiano.

Sin embargo, para pena de muchos y alegría de otros por ver como un histórico se hunde, il Toro ya no es ese equipo dominador en Italia, ni mucho menos. Con un cambio de 3 entrenadores en menos de 2 años, el histórico de Turín está en caída libre y a solo un punto del descenso.

 

De Europa a la mediocridad

Deambulando entre la Serie A y Serie B a partir de la década de los noventa, tras haber conseguido su último título internacional (MitropaCup) en 1991, y su última Coppa Italia en 1993, los toros certificaron su último ascenso a la máxima competición italiana en la temporada 11-12, consolidándose hasta el día de hoy.

El equipo que volvía a la Serie A, no era aquel histórico que dominó el fútbol italiano, ni tampoco pretendía serlo. El Torino, teniendo en su nombre la figura de un grande, aceptó su situación y pasó a ser un equipo de media tabla, que no podía luchar contra los presupuestos de los colosos que lideraban la liga, y que su existencia actual se limitaba a no pasar apuros para no descender.

Pese a la situación que dotaba tranquilidad al club, el equipo, a partir de su segunda temporada en el campeonato, comenzó a tener una serie de resultados que hicieron volver a soñar a los seguidores de los toros. Dirigidos por Gian Piero Ventura, artífice del último ascenso, vio como su plantilla pasó de no descender la temporada anterior a quedarse a las puertas de posiciones europeas. Esa gran temporada, la 13-14, parecía una ilusión, ya que no es normal que un recién ascendido se cuele en tan solo un año en la élite.

Sin embargo, las temporadas siguientes, hasta la 19-20, el equipo parecía no tener techo y sus aspiraciones crecían al compás de los goles de Andrea Belotti, pero, como todo en la vida, un golpe de realidad pondría a la directiva y jugadores los pies en la tierra.

 

 

El golpe de realidad del Torino

Los toros se acomodaron en su nueva vida de europeos. Con una plantilla que no envidiaba a nadie, que el único valor con peso económico era Andrea Belotti, y donde la solidez defensiva era su estandarte, vivían en la tranquilidad de la tabla. Sin embargo, la llegada de la pandemia y los malos resultados, provocaron que la realidad superara la ficticia situación del Torino, sumergiéndose en una espiral de decadencia que llega hasta el día de hoy.

Walter Materazzi se puso a las órdenes del equipo en la 16-17, después de que Mihajlovic dejara al equipo en una buena dinámica. El italiano condujo al equipo a la hazaña europea, después de que el Milan renunciara a la competición por una posible sanción. La realidad se dividió con esta nueva etapa del equipo piamontés: nueva temporada con la ilusión de jugar la Europa League y conseguir algo histórico, o jugar tres competiciones con una plantilla poco experimentada que puede verse afectada por acusar el cansancio de tal esfuerzo.

El equipo afrontaba la 19-20 con el sueño europeo que aumentaba con las victorias en el campeonato. Llegaron los Wolves y los limpió del mapa en la ronda de clasificación, teniéndose que centrar en la Serie A. Resultados irregulares al comienzo, acomodaron a los toros hasta que, a partir de un resultado y el posterior parón por la pandemia, se vieron amenazados por el abismo del descenso.

Un 0-7 ante la Atalanta cayó como bomba de relojería en las oficinas del Torino. Con cinco derrotas consecutivas, el fútbol quedó en un segundo plano por el confinamiento, algo que serviría para reflotar la situación del club y volver a ser ese equipo fuerte y temido que no se achantaba ante nadie. Pero no fue así.

 

 

¿Hacia dónde camina este Torino?

Desde aquel encuentro pre-pandemia, el Torino no es el mismo. Esta temporada, los toros llevan una racha de 4 victorias, 12 empates y 12 derrotas en 28 partidos disputados de la Serie A. Es evidente que el equipo ha perdido su esencia: ya no es el Torino reconocible por no conceder ocasiones y marcar las que tenga, sino todo lo contrario. La base del equipo se ha partido y van a tener que remar a contracorriente para mantenerse en la categoría.

Un equipo que tiene un jugador como Andrea Belotti, no puede permitirse caer tan bajo en la clasificación. Además, cuando realizan un partido serio contra equipos grandes (Juventus, Inter, Nápoles), pierden la concentración y se les acaba escapando el resultado, síntoma claro de que algo no funciona bien.

A falta de 9 jornadas para finalizar el campeonato, el Torino parece un barco a la deriva y ningún viento le es favorable. Asentados en la categoría desde hace 8 años, ven como el toro se hunde, en picado, sin paracaídas, y con la sensación de que si se va hacia abajo, les va a costar mucho volver a la cima del fútbol italiano. 

 

 

 

Fer Niño, de niño a hombre

Fer Niño, de niño a hombre

Fernando Niño hace referencia a su apellido porque, con solo 20 años, está llamado a hacer grandes cosas con el club que le ha visto crecer desde bien joven: el Villarreal. Pese a ser todavía un “niño”, el gaditano es el goleador más efectivo de La Liga (42,1 %) y es toda una revelación para la el fútbol español.

 

Cumpliendo el sueño de los niños

Natural de Rota, Andalucía, Fer Niñocambió el puerto de Santamaría, Chipiona y Sanlúcar de Barrameda de la calurosa Cádiz, por la futbolera Comunidad Valenciana, concretamente en la ciudad de Castellón donde se encuentra el club donde milita, el Villarreal.

De la ciudad de Mágico González al pueblo de Bruno Soriano, el prematuro delantero comenzó su recorrido por el club groguet en 2016. Tras una temporada en el CD Roda, equipo de las categorías inferiores del Villarreal, el niño ingresaba en el submarino con la ilusión que tienen todos: debutar con el primer equipo.

Juvenil A y Villarreal C en 2019 y Villarreal B en 2020, fueron los pasos previos para alcanzar el sueño de cualquier canterano. De la mano de Javi Calleja, una de las personas más influyentes en su carrera, debutó en Copa del Rey ante el Girona en los que fueron sus primeros minutos como profesional. El sueño no quedaría ahí, y en su debut liguero ante el Alavés conseguiría marcar su primer gol con la elástica amarilla en tan solo 120 segundos en el campo. Siendo tan joven, Fernando Niño vivía el mejor momento de su prematura carrera futbolística.

 

Una lesión que hizo madurar al niño

No siempre es un camino de rosas lo que te presenta la vida para alcanzar tus sueños. No siempre vas a tener las facilidades a la palma de la mano para conseguir lo que te propongas. Fer Niño, antes de ser mayor de edad, con solo 17 años y llegando a una ciudad desconocida y un club donde no conocía a nadie, se rompía el ligamento cruzado de la rodilla.

Este tipo de lesiones son las que truncan muchas carreras y probablemente nos hemos perdido grandes jugadores en la historia del fútbol porque abandonaron el barco cuando más hacía falta su presencia. Pues en este escenario donde la incertidumbre acecha la mentalidad de los futbolistas, el joven Niñosupo recuperarse y volver más fuerte que nunca hasta el punto de conseguir su debut con el submarino amarillo.

Bajando dos categorías para coger minutos y ritmo de competición, el joven gaditano recuperaba sensaciones al ritmo que el Villarreal conseguía triunfos en La Liga Santander. Al poco tiempo de estar recuperado, llegaría la llamada del entrenador que le ha hecho hacerse un hueco en el equipo groguet, Javi Calleja, haciéndolo debutar y escribiendo su historia hasta el día de hoy.

 

 

Fer Niño: El complemento perfecto del Villarreal

En una temporada tan larga, los clubes necesitan de una plantilla larga, competitiva y de confianza para sacar los partidos adelante. Carlos Bacca, Paco Alcácer y Gerard Moreno completan una valiosísima delantera que muchos equipos de La Liga desearían tener, pero se ha quedado corta por las lesiones y contexto pandémico. Dentro de esta vorágine de incertidumbre, ha salido a la luz un joven que está demostrando ser el complemento perfecto del Villarreal.

Paco Alcácer cayó lesionado cuando el equipo se jugaba el pase de la Europa League, Copa del Rey y seguir luchando por los play-off europeos. Fer Niño tuvo que aparecer por necesidad, pero se quedó por lo que ofrecía. Goles, buen entendimiento con sus compañeros y mucho trabajo permitieron al gaditano disputar partidos de forma continua, estando por delante de Carlos Bacca y siendo sustituido con bastante frecuencia por Paco Alcácer cuando volvió, síntoma de la confianza de Unai Emery en él.

Marcando el gol que le dio el pase definitivo al Villarreal ante el Salzburg, el niño espera impaciente para seguir demostrándole a Unai Emery que es un delantero más que válido para el máximo nivel del fútbol, pero hasta que llegue ese día seguirá trabajando en la sombra como en el pasado.

 

 

¿Cómo juega Fer Niño?

Fer Niño puede parecer el típico delantero tosco y lento que solo sabe rematar de cabeza. Las apariencias engañan y el joven gaditano ofrece una gran cantidad de recursos que lo atesoran como una de las perlas a seguir gracias a su fácil adaptabilidad al fútbol de máximo nivel.

Jugador más que inteligente, se mueve como pez en el agua dentro del área y sabe en qué momento preciso tirar o no los desmarques. Delantero que vive en campo rival, es un gran definidor, sobre todo de cabeza, y se siente cómodo cuando el equipo juega arriba para moverse permanentemente por la portería rival.

Su envergadura engaña y a más de un defensor le ha costado un disgusto. Es un futbolista muy rápido que en carrera suele marcharse de su par y que se amolda ante cualquier circunstancia del juego. No se caracteriza por su asociación, pero no tiene problema alguno para bajar a recibir y tocar con sus compañeros o tirar una pared si la jugada lo requiere.

La capacidad que tiene para adaptarse a diferentes estilos de juego en el máximo nivel es su mayor virtud. En la competición que sea impone su fútbol, lo potencia y ayuda en todo momento al juego de su equipo. Es un futbolista al que no le importa tener el balón o dominar el partido, va a encontrar el punto débil de su rival y lo va a explotar al máximo.

El Villarreal es cuna de talentos emergentes como Fer Niño, un jugador que pese a su temprana edad y corta carrera es uno de los activos más valiosos del club groguet y que quiere hacer grandes cosas en el mundo del fútbol.

 

 

Jorge Molina, el profesor sigue dando lecciones

Jorge Molina, el profesor sigue dando lecciones

Como si del curioso caso de Benjamin Button se tratara, Jorge Molina está en la cima de su carrera con 38 años y parece que cada temporada que pasa rejuvenece como le pasara a Brad Pitt en la película. Después de pasar por lo más humilde del fútbol, se ha convertido en todo un referente del deporte español, llevando al actual Granada al sueño europeo.

 

Trotamundos del fútbol y de la vida

Natural de Alcoy, Alicante,el delantero nazarí comenzó a jugar al fútbol hace 20 años, cuando el ya experimentado ariete disputaba partidos en Tercera División con la camiseta del equipo de su tierra: el Alcoyano.

Pasando por Benidorm, Gandía, y el Ejido, el casi treintañero fichó por el Elche en 2009 para cambiar el curso de su historia. 26 goles en su primera temporada en Segunda División, lo consagraron como uno de los delanteros a seguir durante los próximos años para cualquier equipo de la categoría, y con el tiempo demostró que estaba capacitado para mucho más.

El viejo rockero escalaba en el mundo del fútbol al compás que se licenciaba en Magisterio y Educación Física, aspecto en el que está en constante evolución. Aterrizando en un Betis dirigido por Pepe Mel en 2010, disfrutó de 6 temporadas en las que alcanzó la gloria y el infierno, consiguiendo devolver al club a la competición europea, pero también sufriendo las consecuencias de descensos que siguen siendo dolorosos para los amantes béticos.

 

Jorge Molina: El artífice de los ascensos

El Betis volvía a lo más alto del fútbol español en su primera temporada como verdiblanco. Junto a Rubén Castro, formaron una de las mejores duplas de atacantes que ha pasado por la historia del equipo y lograron hacer soñar a los béticos disputando la Europa League de nuevo. Sin embargo, el sueño se convirtió en pesadilla tras caer eliminados en esa misma competición por su mayor enemigo, el Sevilla, y aumentó cuando descendieron quedando en la última posición de la tabla.

La dupla bética sumó 53 goles para devolver al equipo a Primera División después de arrasar en la categoría de plata gracias a una plantilla rejuvenecida en la que emergieron talentos como Dani Ceballos o Fabián Ruiz. El delantero alcoyano abandonó el club la temporada siguiente después de una emotiva despedida en el Benito Villamarín acompañado de todo el público bético tras una victoria, curiosamente, ante su próximo destino: el Getafe.

Jorge Molina llegó al Getafe en 2016 para intentar devolver a los azulones a la máxima categoría del fútbol español. Llegando al mismo tiempo que José Bordalás, el viejo zorro se movía como pez en el agua en Segunda División. Alcanzó los 20 goles con suma facilidad y logró el ascenso con el equipo tras derrotar al Tenerife en los play-off.

Cuatro temporadas después, club y jugador separaron sus caminos después de hacer historia clasificándose para la Europa League con un juego y estilo muy marcado, y despidiéndose como el máximo goleador del club en el siglo XXI.

 

 

A Jorge Molina todavía le quedan balas

Con casi 40 años, Jorge Molina puso rumbo a Granada para ponerse a las órdenes de Diego Martínez. La mayoría de jugadores veteranos no lograrían mantener el ritmo de competición de La Liga Santander y menos en un contexto como el actual, pero siempre hay excepciones.

Después de una temporada histórica clasificándose para la Europa League nada más ascender a Primera División, el Granada afrontaba su segunda temporada en La Liga Santander teniendo que disputar la competición europea como aliciente extra. En este contexto, Jorge Molina ya sabía lo que iba a aportar al equipo: experiencia, liderazgo y recursos futbolísticos propios.

Como un buen vino que madura con el tiempo, Jorge Molina crece al compás que pasan los años. El alcoyano llevó al Granada a clasificarse para la Europa League después de superar la fase previa de eliminatoria. Después de eliminar al Nápoles y marcar en el partido de octavos ante el Mölde, se convirtió en el segundo goleador más veterano de la historia de la competición, y están a las puertas de colarse en los cuartos de final.

En La Liga no baja el ritmo y lleva 4 goles y 1 asistencia. Acompañado de su compañero de batallas, Roberto Soldado, continúan en la lucha para devolver al Granada a los puestos europeos, aunque de momento, se sitúan en la cómoda mitad de tabla.

 

 

¿Cómo juega Jorge Molina?

Nunca ha sido el más rápido, ni el mejor definidor, ni tampoco el mejor de su equipo, pero sí es uno de los delanteros más inteligentes y que mejor dominan el juego de espaldas. Jorge Molina se define por ser capaz de bajarte un melón con clase y mimo, dártelo de cara y buscarse el espacio en el área como quien se busca la vida para encontrar trabajo.

Ya sea en el 4-2-3-1 o en el 4-4-2, lee el juego a las mil maravillas y se complementa a la perfección con cualquier tipo de delantero. Ya sea con uno más rápido, otro más fijo como él o un segundo punta que baje a recibir, juega bien y ayuda al equipo en todo lo posible. Además, es un jugador trabajador, sacrificado, que no regala una carrera y que vive los partidos con la mayor intensidad posible. Un competidor nato.

El alcoyano despista con su físico y edad ya que en sus botas esconde un abanico de habilidades técnicas que ya le gustaría tener a cualquiera. Amagos con el cuerpo, definiciones con las dos piernas, remates de cabeza, la forma de proteger el balón… son recursos que son bastante complicados y que los ejecuta con mucha facilidad, fruto de tantos años perfeccionándolo.

Los granadinos saben que además de la Alhambra tienen otro monumento como es Jorge Molina en su ciudad, un jugador interminable que quiere seguir haciendo historia de la mano del Granada.

 

 

Jorge de Frutos, el talento da sus frutos

Jorge de Frutos, el talento da sus frutos

Jorge de Frutos se ha consagrado como una de las revelaciones de La Liga Santander. Es el chico de oro de este Levante ya que es el segundo máximo asistente del campeonato (7), y acompañado de viejos rockeros granotas, va a dar que hablar en los próximos años.

 

Ascenso y llamada del Real Madrid

Jorge de Frutos ingresó en las filas del Rayo Majadahonda en 2016, después de pasar por el Sepúlveda y Cantalejo como canterano. En su primer año conoció la dureza de la Segunda División B y la importancia de ganarse la confianza del entrenador en los minutos que uno está en el campo. El joven extremo jugaba de todo, hasta de lateral, consciente de lo que suponía tener minutos para alguien tan prematuro como él.

El equipo cayó en la promoción de ascenso tras quedar quintos durante dicha campaña. Con el inicio de la 17/18 y el mayor protagonismo del segoviano, el equipo comenzó a encadenar victorias de forma consecutiva. Tanto si jugaba como extremo, delantero o lateral, cumplía y eso le garantizaba un puesto en el once titular.

Quedando primeros en su grupo tras una espectacular campaña, el equipo se enfrentaba a la lucha por el ascenso. Si vencían a doble partido a su rival, el Cartagena, ascenderían directamente. Tras perder 2 a 1 en Cartagena, el equipo necesitaba un gol para ganar la eliminatoria. Partido trabado, con interrupciones, sin ocasiones claras… se resolvió con un rayo de luz en el 96 cuando Míchel Zabaco, central del Cartagena, introducía el balón en su propia portería para darle el ascenso al Rayo Majadahonda por primera vez en toda su historia. 

Tras conseguir una hazaña histórica y de la importancia de De Frutos en la misma, el Real Madrid se hizo con sus servicios, poniendo la primera piedra de un camino que avanzaba hacia La Fábrica. 

 

 

La carta de presentación de Jorge de Frutos 

El segoviano se destapó en su primer año como madridista: extremo que atacaba el espacio, que encaraba y se marchaba con facilidad de sus rivales, que asistía y marcaba fue lo que dejó en el Alfredo Di Stéfano, una carta de presentación espectacular. 7 goles y 5 asistencias en 37 partidos le bastaron para demostrar que tenía nivel de sobra para una división mayor.

El Valladolid se hizo con sus servicios en forma de cesión durante la temporada siguiente (19/20). Debutó ante el Athletic y además disputó un par de partidos coperos, pero su rendimiento se quedó ahí y no gozó de mayores oportunidades. Muchas veces necesitas dar un paso atrás para avanzar dos y eso es lo que supuso la Segunda División y el Rayo Vallecano para Jorge de Frutos. Llegando en la segunda vuelta de la temporada, el extremo disputó 19 encuentros dejando grandes destellos de calidad, despertando así el interés de varios clubes tanto de primera como de segunda división para hacerse con sus servicios.

Uno de los clubes que mejor invierte en jugadores jóvenes que están explotando como es el Levante, fichó al segoviano por 2 millones de euros, siendo uno de los fichajes que mejor rendimiento está dando desde su llegada al club granota.

 

 

Jorge de Frutos: El despertar del Levante

El 4 de agosto de 2020 aterrizaba Jorge de Frutosen Valencia para cerrar su fichaje por el Levante por 5 temporadas. Paco López tendría a su disposición otro perfil de futbolista más, un extremo vertical y encarador que todo equipo necesita para agitar los partidos.

Pese a su llegada, el Levante comenzó fatal la temporada. Ocupando la 19ª posición en la jornada 12 con solo una victoria, los fantasmas del descenso aparecían de nuevo, con Paco López a punto de salir y en una situación muy dura de resolver. Sin embargo, el partido ante el Getafe en dicha jornada, sería un punto de inflexión que iría de la mano con de Frutos. La victoria por 3 a 0 en un partido donde los jugadores se desataron, y en especial el segoviano con un gol y una asistencia, propulsó a lo que es este Levante: un equipo que se divierte jugando y que compite ante cualquier rival.

Los granotascogieron una velocidad de crucero venciendo a equipos como la Real Sociedad, Real Madrid y Atlético de Madrid, desplegando un juego muy vistoso y en el que la figura de de Frutos crecía al compás que la del equipo. Este se destapó y tanto si era titular como suplente, siempre aportaba algo; una chispa, una jugada, una conducción que le daba vida al Levante.

Como por arte de magia, fue darle continuidad al segoviano y que el equipo se enchufara de nuevo. Roger, Morales, Rochina… despertaron cuando de Frutos comenzó a tener minutos y regularidad, síntoma de su importancia para el Levante de Paco López.

 

 

¿Cómo juega Jorge de Frutos?

Jorge de Frutos se ha dado a conocer esta temporada por explotar sus cualidades ofensivas. Jugador potente en el uno para uno, el segoviano es una flecha en banda, un extremo explosivo que saca a relucir su velocidad y que lo único que tiene en la cabeza es desbordar para sacar alguna situación ventajosa para su equipo.

Ya sea en el 4-4-2 o en el 3-4-2-1, el segoviano juega por la derecha. Acostado en la línea de cal, hace valer su potencia jugando como extremo a pie natural, sacando a relucir su valioso tren inferior para atacar, pero también para defender. No es un jugador individualista que pida el balón al pie y regatee, sino todo lo contrario. Aprovecha cualquier espacio que pueda dejar la defensa rival para atacarlo, actúa de forma natural, por instinto y es algo que ha ido puliendo con los años.

Más allá de velocidad, fuerza y regate, uno no es el segundo máximo asistente de la categoría por casualidad. La inteligencia que tiene para leer los espacios y, sobre todo, para tomar decisiones, elevan al segoviano a otro nivel. No es el típico jugador que solo sepa correr y chutar a puerta, sino que su timing para pasar el balón en un momento u otro, eleva su calidad hasta el punto de haber conseguido 7 asistencias, 4 de ellas seguidas.

El Levante tiene en su plantilla un diamante en bruto, un jugador que maneja muchísimos registros que hacen falta para triunfar en el máximo nivel del fútbol profesional. Con 24 años, Jorge de Frutos tiene por delante una proyección meteórica, siendo uno de los jugadores más en forma de la categoría y que si sigue por este camino, no va a haber ningún techo que pare su crecimiento.

 

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